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EJES: Diversidad Cultural / Derecho Culturales / Participación Ciudadana en Cultura

  • Diversidad Cultural
    La cultura, en su rica diversidad, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social y la paz. La diversidad cultural es una fuerza motriz del desarrollo, no sólo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora. Esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible, gracias, entre otros, al dispositivo normativo, hoy día ya completo, elaborado en el ámbito cultural. Simultáneamente, el reconocimiento de la diversidad cultural – mediante una utilización innovadora de los medios y de los TIC en particular – lleva al diálogo entre civilizaciones y culturas, al respeto y a la comprensión mutua (Fuente: UNESCO).
  • Derechos Culturales
    Los derechos culturales son derechos relacionados con el arte y la cultura, entendidos en una amplia dimensión. Son derechos promovidos para garantizar que las personas y las comunidades tengan acceso a la cultura y puedan participar en aquella que sea de su elección. Son fundamentalmente derechos humanos para asegurar el disfrute de la cultura y de sus componentes en condiciones de igualdad, dignidad humana y no discriminación. Son derechos relativos a cuestiones como la lengua; la producción cultural y artística; la participación en la cultura; el patrimonio cultural; los derechos de autor; las minorías y el acceso a la cultura, entre otros (Fuente: INTERARTS).
  • Participación Ciudadana en Cultura
    Los principios fundamentales de un buen gobierno incluyen la transparencia de información y participación pública en la concepción de políticas culturales, procesos de toma de decisiones y asesoramiento de programas y proyectos. Implementar los instrumentos apropiados que garanticen la participación democrática de los ciudadanos en la formulación, el ejercicio y la evaluación de las políticas culturales públicas. Las políticas culturales deben obtener un balance entre los intereses públicos y privados, las funciones públicas y la institucionalización de la cultura. Una institucionalización excesiva, una prevalencia del mercado como único distribuidor de recursos culturales, conlleva riesgos y frena el desarrollo de los sistemas culturales. La iniciativa autónoma de los ciudadanos, a modo individual o en entidades o movimientos sociales, es la base de la libertad cultural (Fuente: AGENDA 21).

 

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