Ejes para el Debate

INTRODUCCIÓN

POLÍTICAS CULTURALES EN EL PERÚ: ¿HACIA DÓNDE VAMOS?

La dirección de las políticas culturales en el Perú ha obedecido históricamente a los designios y prioridades de élites establecidas y a diversos poderes que han dado forma a la institucionalidad cultural en el país, así como a las relaciones entre el Estado, los ciudadanos y las culturas. Algunas de estas visiones sobre la cultura han obedecido a lógicas que no siempre han reflejado las realidades, intereses y aspiraciones de las personas y las comunidades que se ven afectadas por estos modelos de desarrollo cultural. Si bien en esta última década nuestro país ha visto emerger procesos renovados de construcción de la identidad nacional, algunas institucionalidades culturales inéditas y los efectos que los flujos y redes transnacionales tienen sobre formas y contenidos culturales locales, resulta vital reconocer que esto no siempre responde a una mejora en la gobernabilidad del sector cultural ni a visiones programáticas que surgieron a partir de procesos democráticos y participativos. Hoy en día la mayoría de iniciativas públicas que observamos en el terreno de las políticas culturales corresponden a esfuerzos marcados por el personalismo, las visiones a corto plazo, el inmediatismo mediático y los intereses económicos de grupos reducidos.
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Más allá de todo lo nuevo que acontece en nuestro contexto, existe un malestar evidente entre diversos sectores sociales vinculados al sector cultural en el país. Este malestar tiene diversas aristas y niveles, y no puede ser fácilmente atribuido a la responsabilidad de una sola autoridad, institución o gobierno. De igual forma, atribuir la situación actual a los efectos de un “sistema” (o a su ausencia) sería demasiado fácil. Tampoco podemos considerar todo esto como el resultado de una sociedad civil débil, pues ésta también ha demostrado una capacidad innegable para la movilización y organización, un potencial que incrementa cada año y que asume nuevos retos para la acción y la gestión de la cultura en el país. Ante este contexto lleno de carencias y contradicciones, pero también marcado por la oportunidad y la vitalidad de un sector cultural cada vez más visible y estratégico: ¿Cómo podemos avanzar hacia la mejora de la situación del sector de la cultura, y la condición actual de las políticas culturales, sean estas estatales o sociales, en nuestro país? ¿Cómo evaluar dónde estamos, hacia dónde vamos y por qué?
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En su cuarta edición el Encuentro Nacional de Cultura (ENC), una iniciativa impulsada por la sociedad civil desde 2011, busca abrir un debate amplio sobre las grandes pautas que guían a las políticas culturales en el Perú hoy en día y sobre las formas y lógicas a través de las cuales establecemos consensos, atendemos conflictos, manejamos las discrepancias y generamos oportunidades compartidas para la construcción de políticas culturales que contribuyan al desarrollo del país. Este año el ENC plantea una conversación en distintos niveles para analizar los grandes relatos contemporáneos sobre el desarrollo cultural en el país y las políticas que nos conducen o alejan de este horizonte. Buscamos ir más allá de dicotomías y contraposiciones convencionales que reducen la complejidad de los problemas del sector cultural, y abrir espacios para la formulación y promoción de propuestas constructivas que permitan intercambios y acuerdos entre personas, organizaciones, redes e instituciones públicas responsables por la dirección y desarrollo de las políticas culturales. El Cuarto Encuentro tiene por objetivo central contribuir a la construcción de una visión compartida del futuro y de la función de las políticas culturales en el Perú del siglo XXI.

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EJES PARA EL DEBATE

  1. Descentrar la cultura: repensar la nación
  2. Neoliberalismo, democracia y cultura
  3. ¿Hacia dónde va el Ministerio de Cultura?
  4. Las estrategias locales y el poder de las regiones
  5. Cultura, ciudadanía y discriminación.

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1. — DESCENTRAR LA CULTURA: REPENSAR LA NACIÓN

El concepto de cultura ha ido cambiando a lo largo de los años. Hoy, especialistas, organizaciones e instituciones públicas suelen manifestar que comparten una nueva aproximación a la cultura y a las políticas culturales más democrática y plural. Sin embargo, no se perciben con claridad las manifestaciones concretas de una transformación que en su aspecto más esencial debería de implicar cambios en la relación entre cultura y poder. En este contexto, no obstante, existen experiencias y movimientos culturales que impulsan nuevas lógicas de acción cultural, nuevos imaginarios y luchas que buscan no solo forjar una relación distinta con el Estado, sino cuestionar los mitos y supuestos establecidos que configuran la idea de la sociedad peruana. Desde las experiencias locales y las realidades regionales vemos emerger otras preocupaciones y sentidos sobre el lugar de la cultura y las culturas en el país.

¿Qué implican entonces las nuevas nociones sobre la relación entre cultura y desarrollo para nuestro país? ¿Qué significan las diferentes y a veces divergentes aproximaciones a la interculturalidad? ¿Cómo pensar en políticas culturales que vayan más allá de una concepción de democratización cultural enfocada exclusivamente en el acceso y no tanto en el protagonismo de la sociedad civil para la construcción de políticas públicas en cultura? ¿Si la cultura pierde su centro, qué implica esto para las ideas establecidas sobre “nación”, “arte” o “sociedad”?

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2. — NEOLIBERALISMO, DEMOCRACIA Y CULTURA 

El neoliberalismo puede ser entendido de diversas formas. Algunos lo consideran un discurso, mientras que otros lo conceptualizan como un programa gubernamental. Hoy, la influencia del neoliberalismo como discurso y programa gubernamental se manifiesta claramente en la lógica que subyace a las políticas culturales de América Latina, donde varios países sustentan la importancia de las políticas culturales en términos industriales. Los debates suelen circunscribirse a los análisis sobre el impacto económico de la cultura. Así, lo económico se torna totalizante, la vida social se reduce a una experiencia de mercados y el consumo se construye como práctica cultural emancipadora. Desde esta lógica la disminución de la inequidad y la reducción de la pobreza son percibidas como problemas a ser resueltos por manos invisibles. Más grave aún: desde esta perspectiva se subestiman los impactos que el neoliberalismo tiene en la generación de imaginarios individuales y colectivos. En este contexto la gestión cultural se reduce a una práctica puramente administrativa, vacía de sentido y de carácter político, mientras que los medios de comunicación participan activamente en la construcción de visiones que normalizan la lógica neoliberal.

¿De qué sirve pensar en las formas en las que el neoliberalismo se ha engranado en los modos de hacer y pensar las políticas culturales? Si bien es innegable que las industrias culturales en nuestro países requieren de mayor apoyo y una visión más amplia para fomentarlas ¿Cómo lograr esto sin caer en una lógica que pone al mercado por encima de la sociedad? ¿Cuál es el sentido de exigirnos ir más allá del neoliberalismo como doctrina cultural?¿Cómo avanzamos hacia un futuro donde lo económico e industrial contribuyen al verdadero fortalecimiento de la diversidad cultural?

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3. — ¿HACIA DÓNDE VA LA MINISTERIO DE CULTURA DEL PERÚ?

La creación del Ministerio de Cultura en 2010 trajo consigo renovadas expectativas sobre la posibilidad de promover políticas culturales de envergadura nacional y procesos que garanticen una mayor participación de la sociedad civil en el diseño de políticas públicas para la cultura. Se presumía que contar con una entidad de alto nivel en la estructura del Estado brindaría al Ministro o Ministra de turno la oportunidad para impulsar reformas del sector que traigan consigo la madurez institucional que nunca se ha tenido en nuestro país. Luego de cuatro años de existencia y varias experiencias de gobierno, es importante aproximarnos al Ministerio de Cultura como institución pública y con una renovada atención y perspectiva crítica a su desarrollo y futuro.

¿Qué esperamos del Ministerio de Cultura en la actualidad y por qué? ¿Cuál es la relación que debería de tener la sociedad civil con el Ministerio? ¿Por qué no se ha logrado la descentralización de las políticas culturales a nivel nacional?¿Qué visión programática existe y determina la dirección del Ministerio de Cultura en la actualidad? ¿Cómo se articula dicha visión programática con la función de legislar y generar un corpus legal renovado para la cultura?

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4. — LAS ESTRATEGIAS LOCALES Y EL PODER DE LAS REGIONES

El ámbito local es la esfera en donde transcurren nuestras vidas, desde donde proyectamos nuestros imaginarios y anclamos sentidos. De ahí la trascendencia de lo local y de sus gobiernos. Estos gobiernos locales, como agentes públicos más cercanos a los ciudadanos, juegan un rol fundamental para articular y potenciar esta esfera donde se desarrolla la interconexión social cotidiana. Hoy observar, hablar y ejecutar desde lo local y regional debe hacerse en articulación con políticas nacionales, pero no para repetir discursos y fórmulas, sino para que de forma creativa se imaginen y construyan nuevas formas de articulación, nuevas posibilidades y nuevos horizontes para el desarrollo. ¿Qué visiones y prácticas guían el trabajo en cultura de los municipios y regiones en nuestro país? ¿Cuál es el rol de la sociedad civil en estos escenarios? Cuando hablamos de política cultural local: ¿Estamos más cerca del “eventismo” o de las estrategias de desarrollo? ¿Qué papel juega la política de partidos y cómo influye en el quehacer municipal y regional en cultura?

En años recientes organizaciones culturales en diversas regiones del país han denunciado culturas institucionales herméticas y verticales que subestiman sistemáticamente el trabajo constante de cientos de organizaciones culturales de base, e incluso los intereses de las propias comunidades a las cuales deben de atender. Un indicador de esta situación es la gran ausencia de Planes Municipales de Desarrollo Cultural elaborados con la participación de la ciudadanía. ¿Cómo trabajar hacia un escenario más favorable a la promoción de la diversidad cultural y la construcción colectiva de una relación entre cultura y desarrollo local? ¿Qué brechas existen entre las experiencias, prácticas y aspiraciones del sector cultural, y las prácticas de gobierno de la cultura desde los gobiernos locales y regionales? ¿Cómo podríamos superarlas?

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5. — CULTURA, CIUDADANÍA Y DISCRIMINACIÓN

Las grandes riquezas culturales de nuestro país palidecen frente a la situación de una sociedad que se resiste a considerar a todas las personas como iguales. La sociedad peruana está partida y las grietas que percibimos constantemente y de formas tan dolorosas no son de un solo tipo y persisten a través de la historia. ¿Cuál es el rol de las políticas culturales en la construcción de una sociedad verdaderamente democrática y no solo “tolerante” con el otro que es diferente? ¿Qué función podrían tener las políticas culturales que reconocen nuestra escisiones y asumen el reto de conectar a las personas y sus comunidades? ¿Qué tiene que ver la política cultural con el dolor, la carencia y el rechazo? ¿Podemos identificar y modificar políticas culturales que movilizan desigualdad social en sí mismas?

Para un Encuentro como este que se concibe como un espacio para debatir y construir la relación entre cultura y desarrollo, es crucial asumir la necesidad de abrir debates no solo sobre lo que nos une y aquello que nos enriquece. Debemos adentrarnos en conversaciones sobre lo que nos divide y lastima, sobre aquello que aún no nos permite crecer como sociedad democrática, donde todos y todas gocemos de los mismos derechos ¿Qué estamos haciendo, no sólo para denunciar sino también para combatir el racismo desde nuestras prácticas culturales? Más allá de declaraciones oficiales ¿Qué hemos hecho en la última década para construir un país que asuma y supere conflictos étnicos y raciales? Si la Consulta Previa es vista por muchos, y en el mejor de los casos, como un mero formalismo ¿Cómo avanzar hacia una situación donde esta no sea excepcional sino una lógica central y vinculante de cualquier propuesta de desarrollo nacional? Y si hablamos de discriminación, hoy urge pensar más allá de lo que nos divide racial y étnicamente. ¿Cuándo y cómo empezaremos a desarrollar políticas culturales que atiendan los derechos de las ciudadanías sexuales? ¿Qué rol debería de jugar el Ministerio de Cultura en una causa como la lucha por los derechos civiles de las lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en el Perú? ¿Qué dirección tomar para llegar a una democracia verdadera en un país que se asume como de todas las sangres? Si la sangre es también amor: ¿Cómo velamos por los afectos de todas y todos?

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