Neoliberalismo, democracia y cultura

El neoliberalismo puede ser entendido de diversas formas. Algunos lo consideran un discurso, mientras que otros lo conceptualizan como un programa gubernamental. Hoy, la influencia del neoliberalismo como discurso y programa gubernamental se manifiesta claramente en la lógica que subyace a las políticas culturales de América Latina, donde varios países sustentan la importancia de las políticas culturales en términos industriales. Los debates suelen circunscribirse a los análisis sobre el impacto económico de la cultura. Así, lo económico se torna totalizante, la vida social se reduce a una experiencia de mercados y el consumo se construye como práctica cultural emancipadora. Desde esta lógica la disminución de la inequidad y la reducción de la pobreza son percibidas como problemas a ser resueltos por manos invisibles. Más grave aún: desde esta perspectiva se subestiman los impactos que el neoliberalismo tiene en la generación de imaginarios individuales y colectivos. En este contexto la gestión cultural se reduce a una práctica puramente administrativa, vacía de sentido y de carácter político, mientras que los medios de comunicación participan activamente en la construcción de visiones que normalizan la lógica neoliberal.

¿De qué sirve pensar en las formas en las que el neoliberalismo se ha engranado en los modos de hacer y pensar las políticas culturales? Si bien es innegable que las industrias culturales en nuestro países requieren de mayor apoyo y una visión más amplia para fomentarlas ¿Cómo lograr esto sin caer en una lógica que pone al mercado por encima de la sociedad? ¿Cuál es el sentido de exigirnos ir más allá del neoliberalismo como doctrina cultural?¿Cómo avanzamos hacia un futuro donde lo económico e industrial contribuyen al verdadero fortalecimiento de la diversidad cultural?
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